viernes, 18 de mayo de 2012

Una opinión sobre La Feria del Libro en Buenos Aires




Durante el mes anterior y parte del presente, se realizó la Feria del Libro en Buenos Aires.
Todos tuvimos la oportunidad de participar: los estudiantes y jubilados fueron beneficiados con la entrada gratuita (excepto feriados) mediante la acreditación correspondiente y el resto del público pagando una módica cuota con la posibilidad de usar esa entrada como “descuento” sobre el valor de $250 en compras, etc.
La experiencia fue similar a la de años anteriores, a pesar de haber notado la ausencia de algunas editoriales. Como siempre, los precios fueron exactamente los mismos que uno consigue en las librerias convensionales: mientras que los títulos que estaban dentro de un precio accesible eran absolutamente hallables fuera de la feria; los titulos que eran dignos de ser comprados, sufrian el peso de tener un valor poco accesible.
Seguramente muchos hayan esperado con ansiedad la tan famosa Feria, juntando el dinero en el chanchito o en la tarjeta; pero estoy segura de que otros la han esperado por razones diferentes. Razones que no parecen muy comprensibles para los que no son lectores empedernidos, pero que resultan razonables para los que las disfrutan todos los años. Hablo de las visitas.
Este año, tuvimos el honor de recibir a muchas “celebridades”, no solo dentro del ambito de la literatura, sino también dentro de otras disciplinas interesantes. Eduardo Galeano, por ejemplo, hizo su aparición el 21 de abril, acompañado de su nuevo libro Los hijos de los días; obra que, si bien resulta costosa a la hora de adquirirla, parece valer la pena: las estadisticas lo dicen todo. Los ejemplares volaron de las estanterías en donde, ademas, podian encontrarse otros de los títulos del autor que, curisomante, al abrirlos, parecían ser un poco mas de lo mismo. Respetando el hecho de que una obra sea coherente dentro de los margenes de las inquietudes del autor, esto es totalmente comprensible: uno escribe según sus inquietudes y, definitivamente, un tema no esta agotado hasta que uno siente que lo esta. Absolutamente justificable, por supuesto.
Ahora bien, es notable como la gente puede poblar salas enteras para escuchar presentaciones de libros como ésta y mantenerse al margen de Ciclos gratuitos y absolutamente aprovechables como El VII Festival de Poesia que se realizó durante varios días dentro y fuera de las instalaciones de la Feria. En el programa de dicho festival, figuran artistas de calidad internacional que lograron superar ampliamente las espectativas de la gente que concurrió: debo decir que estuve presente y que me sorprendió la cantidad de poetas inéditos (argentinos y no) que hicieron emocionar hasta las lágrimas a mas de uno con sus lecturas.
Interpretaciones, solo eso. No hago mas que una humilde observación del público en cada espacio ofrecido dentro del pluralisimo y variado mundo de La Feria del Libro.
En fin, a lo largo de las diferentes fechas programadas, se han desarrollado infinidades de charlas, presentaciones, desfiles de políticos y personalidades, entre otras cuestiones de gran, mediano y poco interés; pero lo que ha sido realmente llamativo dentro de las visitas (tema que, principalmente quiero desarrollar en este comentario) es la llegada del escritor latinoamericano Carlos Fuentes.
Metiendome de lleno y sincerandome ante todos los lectores, quiero remarcar mi admiración y respeto hacia este precursor de la literatura latina, padre del boom, indiscutible próser de mi literatura. Ahora bien, no por adjudicarle estas características voy a dejar de lado mi opinión sobre lo que denominaron en el programa como “conferencia Magistral”.
Fui a escucharlo con demasiada emoción y, hasta ciega de prejuicios: no me importó el hecho de que hubiese sacado un libro sobre teoría literaria justo para la fecha de la feria del libro, no me importó que no hubisen definido un horario concreto a difundir en todos los medios (internet,folletos,etc) y que por eso hubiese que ir una hora antes (o mas en mi caso), no me importó que haya aceptado venir a la tan famosa Feria...
Pensé: “Bueno, a fin de cuentas, es una grande... y a los grandes se les perdonan muchas cosas”. Pero creo que antes de haberlo pensado yo, lo pensó él mientras escribía su conferencia en la comodidad de su escritorio.
Si, porque Fuentes sabía que iba a ser recibido con ovaciones de varios minutos por parte de del público (la mayoria en pie), porque sabía que iba a llenar la sala José Hernandez con una capacidad para 850 personas, porque sabía que iba a tener fotografos y prensa en primera fila y porque confió en que todo ese circo iba a ser la pantalla perfecta para lo que dijera: en otras palabras, que todo discurso iba a ser bien recibido.
Su lectura (porque la conferencia fue eso: una hora de lectura) comenzó con una frase cliché, artificialmente planteada como novedosa sentencia: “Hay historia sin novela pero no hay novela sin historia”. De ahi en mas, el discurso se expandió en un abanico de nombres y fechas. Referencias constantes a libros de mucho peso, pero con poca reflexión personal. A esa lista debemos sumarle los tan famosos escritores argentinos que se tomó el tiempo de nombrar como emblemáticos y que, curiosamente, son publicados en Alfaguara (editorial que se encargó de reeditar la gran mayoria de sus libros para la Feria, que fue auspiciante de su conferencia, y que le dió en stand con seguridad y fotografos para que firmara sus libros). Una mano lava la otra, dicen por ahí.
El monólogo avanzó con las famosas ideas ya escuchadas en boca de mas de uno sobre la novela moderna y el rol del lector dentro de la misma: un poco mas de tecnicismos vacios de opinión, que resultan respaldar ideas de su nuevo libro.
Hasta que, por fin, la conferencia pareció dar un giro inesperado: Fuentes comenzó a referirse a los medios periodísticos y a su influencia dentro de la literatura. Pero lejos de meterse en terreno escabroso, logró establecer una armónica relación de co participación entre una cosa y otra.
Luego avanzó sobre el concepto de modernidad, y se refirió a ella como huerfana ( sus palabras: no mother, no dad), pero justo cuando creíamos oír algo hurticariamente interesante en su discurso, volvió a degenerarse refiriéndose a cinceptos llanos sobre la historia.
Regresó al lugar común: defender nuestras raíces, nuestra memoria, nuestra identidad. Cosa que nunca esta de mas para un escritor latinoamericano. Y terminó afirmando enfáticamente (con una repetición de tres veces) que el educar era la base del pensamiento, y que debíamos concentrarnos en ello.
Lejos de olvidar el sentimiento de inclusión, que es lo unico que puedo sacar en limpio de su opinión durante la conferencia, quiero resaltar mi indignación frente a este autor emblemático. Si, seguramente hay quien esté insultándome ahora al leer esta opinión; pero no me importa: la indignación es totalmente justificable, desde mi boca y desde la boca de muchos de los presentes que manifestaron sus opiniones al salir del recinto. “No se comprometió con nada” “No tiró ninguna bomba”.
Esta bien. Es posible que estemos demasiado acostumbrados al sensacionalismo. Es posible que estemos pidiendo demasiado. Es posible que hayamos ido a buscar algo en donde no tenía por qué haberlo. Pero es imposible no pensar de esta manera, cuando el que se presenta es nada mas y nada menos que uno de los autores que mas se comprometió desde su literatura.
Tengo que reconocer que no es facil decir todo esto. Hablo desde la decepción. Hablo desde el reclamo. Quisiera haber tenido la fuerza para haberselo dicho en la cara... para haberle leído ese fragmento de ese libro suyo que me marcó para toda la vida...

“ Una revolución empieza a hacerse desde los campos de batalla, pero una vez que se corrompe, aunque siga ganando batallas militares, ya está perdida. Todos hemos sido responsables. Nos hemos dejado dividir y dirigir por los concupiscentes, los ambiciosos, los mediocres. Los que quieren una revolución de verdad, radical, intransigente, son por desgracia hombres ignorantes y sangrientos. Y los letrados sólo quieren la revolución a medias, compatible con lo único que les interesa: medrar, vivir bien (…).” (Fragmento de La muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes, 1960)

Pero voy a tener que conformarme con este espacio y rogar que, algún día él pueda enterarse o mejor aún, darse cuenta por sí mismo.

Luce

miércoles, 9 de mayo de 2012

VIE 11: acústico en PAN libros




Éste viernes 11 de mayo a las 18:00 se va a llevar acabo un acústico en PAN libros que se encuentra en el barrio de Belgrano. 
Las bandas que nos deleitaran con su linda música son el dúo THE LAZY THINGS (su debut!) del director de PIARA MAG! y el cuarteto BASTARD (los entrevistados de Abril de la revista). 
Pueden escucharlas acá:
> Bastard http://www.facebook.com/bastardsound/app_2405167945
> THE LAZY THINGS http://www.facebook.com/LazyThings/app_204974879526524


+ info
PAN libros http://www.panlibros.com.ar
Dir.: Echeverría 2576, Local 16
Evento en facebook:  http://www.facebook.com/events/453482721333942/
 

Arte Contemporáneo en Galería Cármen SanDiego



Cármen Sandiego es una galería distinta. Surge hace poco años de manos de Sol Rossi y Joaquín Giménez, quienes desde el año 2004 han participado en el mundo del arte.
La galería tiene como misión difundir la obra de jóvenes que realizan arte contemporáneo. Algunos de los participantes son el fotógrafo Anatole y los artistas César Trinca, Lucía Mansilla Prietto y Nelson Escalante. 
La muestra actual cierra el 12 de Mayo de 2012. En Tucumán 843 1ºB, Buenos Aires. Para más información acceda a la página de la galería haciendo click aquí.